Chillida en cuestión

Preguntas. ¿Quién quiere respuestas?

Eduardo Chillida se preguntó constantemente. En un discurso que debiera ser texto de referencia, el escultor no hace más que preguntarse. Lo hace cuando es nombrado miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando con un discurso titulado, precisamente, Preguntas.

Efectivamente piensa que el artista debe ser artífice de preguntas, que las respuesta no están a su alcance. Mediante las cuestiones, busca avanzar en el conocimiento del espacio y la forma, adentrarse en la esencia de su obra y encontrar el significado de su estética. La sucesión de signos de interrogación le permite avanzar en su discurso y, por tanto, en su trayectoria como creador. Su actitud es cuanto menos ejemplar, puesto que el cuestionamiento de lo establecido no supone un acto de irreverencia sino un deseo de cambio en busca de una realidad mejor. El inconformismo ha marcado el acontecer de la Historia. No se entienda este aforismo como baluarte contra la tradición sino como una premisa para la transformación.

Recordemos ahora la figura de un buen filósofo, de cualquiera que ama el conocimiento. Heidegger fue uno de ellos. El pensador alemán y nuestro escultor colaboraron en la publicación de “El arte y el espacio”, escrita por el filósofo e ilustrada por el artista. O, ¿tal vez ilustrada por el filósofo para ser escrita por el artista? Me lo pregunto.

“La escultura debe siempre dar la cara” y nosotros no lo hacemos. Ni siquiera el espectador fija su mirada. ¿Por qué? Porque no quiere preguntas, quiere respuestas y lamentablemente las busca en alguien que no puede dárselas: en el artista. Eduardo es el artista que se pregunta inacabado, que considera que el arte nace porque, quién sabe, el hombre no se considere terminado. Lo que busca, es buscar. Lo que busca, es preguntar. No considera respuestas sino que se contenta con preguntas. Necesita de la insatisfacción. Si no, no hay preguntas.

«Los ojos para mirar

los ojos para reír

los ojos para llorar

¿Valdrán también para ver?»

 

Daniel Valtueña Martínez

Imagen: Elogio del horizonte (1989), Gijón (España)

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